07 abril 2010

¡Agujetas!

Siempre me sorprende lo rápido que me olvido de las limitaciones de mi cuerpo. Ayer salí a correr por primera vez desde el pasado noviembre. Hacía un día fatal, de esos en los que te levantas por la mañana, meas, y te vuelves directamente a la cama. Aquí en Crested Butte, el mes de abril acostumbra a ser un túnel oscuro y lleno de goteras por el que hay que pasar por huevos. Las montañas pierden su blancura virginal y mas bien parecen estar cubiertas por un trapo sucio, frecuentemente pasan tormentas que descargan una nieve pesada y húmeda propulsada horizontalmente por vientos insufribles, el barro, la nieve y las cagarrutas de perro, todos ellos mezclados en una argamasa marrón y pegajosa, cubre calles, patios y los caminos que empiezan a derretirse. El largo y duro invierno se niega a morir elegantemente y tiene que hacerlo jodiéndonos a todos.

De todas maneras salí a correr. Podía haber salido a esquiar una vez más como lo había hecho en 140 ocasiones en los últimos 5 meses pero eso se me antojaba demasiado rutinario, demasiado "invernal" para mi gusto.  En esa línea a menudo tenue y borrosa que separa primavera e invierno, ese día yo quería oscilar hacía el lado que decía "primavera". Así pues empecé a correr desde el pueblo mismo por una pista forestal que gradualmente asciende hacía unas casas de esas que valen millones y cuyos ausentes propietarios solo utilizan un par de veces al año.

Nevaba y hacía frío pero yo, impulsado por la euforia de lo novedoso, de moverme con un método distinto de locomoción y porqué de alguna manera y contra todo indicio que pudiese darme la naturaleza, con mi actitud rompedora estaba marcando el inicio, ya irreversible, de la incipiente primavera, corría con la agilidad de un Pegaso, ignorando el drama que tenía lugar subcutáneamente en las profundidades carnosas de mis muslos y pantorrillas, dónde pequeños ninjas de ácido láctico se ensartaban a cuchillazos con todo el tejido muscular que podían arremeter.

Solo corrí unos 5km pero hoy apenas si puedo flexionar las piernas para sentarme en la taza del vater. Por supuesto hoy también ha hecho un día magnífico y cuando Dave me ha preguntado si quería salir a correr con él he tenido que decirle que hoy imposible, que tenía un montón de compromisos que hacer.
Aún así, estoy contento, la luz al final del túnel ya no está lejos y además es verde.

Xavi Fané

02 abril 2010

Sosiego




















El río Taylor  y el cañón por el que discurren sus aguas frías y cristalinas es uno de mis rincones favoritos de estas partes. Las murallas de granito rosáceo, las inmensas masas forestales de abeto y abedul, la variedad de sus senderos, todo ello conjura un potente hechizo sobre mí. Ahora, cuando las nieves que cubren las orillas del río han iniciado la ineludible fusión y la primavera es un susurro que empieza a salir de mis labios, el lugar está bañado en una tranquilidad preternatural. Todavía no han llegado los pescadores, ni los jinetes de sus aguas bravas, ni los escaladores que trepan sus murallas, ni el gentio que admira su belleza. Todo es sosiego y salvaje esplendor y yo solo soy una sombra mas en sus bosques.


01 abril 2010

Luz de luna


La luna antes de salir de detrás del "Butte", la montaña que domina nuestro pueblo. El potente viento de altura provocó  el efecto de movimiento en las nubes. 

El Slate River emergiendo de su larga hibernación bajo hielo. Esa noche nos hizo unas temperaturas la mar de agradables y todo prometía primavera. Hoy vuelve a nevar y predicen medio metro de nieve. Todavía falta un montón para sacar las bicis.

Xavi Fané

29 marzo 2010

La nieve, siempre.


Imagenes de un fin de semana en las montañas de Crested Butte 




Scottie luchando los elementos en camino a Red Mountain.


Ahhh...
Scottie atragantandose en el powder de las Rocosas.
Telemark forever

Karen y Scottie saliendo de la aldea de Gothic.



La rusticidad del viejo oeste...

...bueno, viejo oeste con un toque budista.

El rio empieza a emerger del largo invierno.
Karen foqueando en un magnífico bosque maduro de abetos en camino a un valle inexplorado de la zona.
Alcanzando el collado.

Karen gozando de otra bajada divina.


Xavi Fané

18 marzo 2010

Viaje a las termas de Conundrum


A medio camino entre Crested Butte y Aspen y en pleno corazón de las Elk Mountains existe un rincón que a intervalos regulares me llama cuál sirena irresistiblemente sexy. El lugar se llama Conundrum Hot Springs, que tal y como su nombre indica es un manantial de aguas termales. Lo que hace que esta fuente geotérmica sea diferente de la mayoría es que está situada en un apartado valle a 3400mt de altura únicamente accesible mediante una larga peregrinación a pie, o en esquís en invierno. Las termas son un simple agujero, rudamente excavado a mano en un bucólico prado alpino y nada más, no existe ningún tipo de comercialización. No obstante, a pesar de lo difícil de su acceso (entre 6-7 horas a pie) el lugar ha ganado popularidad en los últimos años y durante los meses de verano es normal encontrarse con lo que es una pequeña comunidad de nudistas acampados en tiendas alrededor de las termas, lo cuál hace difícil experimentar la paz y tranquilidad de este otrora idílico destino.

La única manera de asegurarse de tener las termas para uno solo es ir en invierno y eso es lo que hice unos días atrás. Salí con mis esquís de travesía superligeros y una mochila con todo el material y la comida para bibaquear una noche... ¡y para allá! Aprovechando un periodo anticiclónico y unas condiciones muy estables del manto níveo pude penetrar hasta lo mas profundo de nuestras montañas en solitario y con un mínimo de seguridad.

Empecé muy temprano, mucho antes de que el sol saliese de detrás de las montañas, remontando  el hermoso valle de West Brush Creek, primero siguiendo el sinuoso cauce helado del río encajonado entre paredes rocosas y luego haciendo largos  zig-zags por el terreno abierto y laberíntico del circo superior, formado por antiguas morrenas glaciares, hasta el amplio collado de Coffee Pot Pass.

De allí, con una bajada de 400mt de desnivel en una nieve ventada pero la mar de esquiable me planté en las termas a cosa del mediodía. Por supuesto no había una sola alma, solo las huellas en la nieve de algún coyote solitario y sin perder tiempo me despojé de todas mis múltiples capas de abrigo y me lancé al agua caliente, bueno, después de apartar una gruesa y viscosa capa de algas que había crecido en la superficie del estanque después de meses de regeneración. El sol radiante, el paisaje níveo, las aguas calientes, todo ello junto me puso en un estado catatónico que duró varias horas. Yo flotaba como las algas -era una alga- , enorme y pálida, a la merced de las fuerzas geotermales provenientes del centro de la tierra. De vez en cuando algún que otro pajarraco intentaba joder mi plácida existencia atacando mis víveres, que yo había convenientemente ubicado al borde del estanque hasta que lanzé una piedra a uno de ellos y le dí de lleno en el pecho. A partir de ahí no me molestaron para nada. Son listos los pájaros.













No fue facil abandonar el cálido abrazo de las aguas termales y vestirme en el punzante aire alpino para iniciar mi lenta ascension de vuelta al collado, donde pasaria una noche revuelta, un poco fria, entre sueños  sin sentido y visiones de un firmamento cargado de estrellas. Al dia siguiente, despues de recibir al sol con la reverencia que se debe de sentir por un dios omnipotente, me calze los esquis e inicie el largo descenso de vuelta a la lejana civilizacion.

Xavi Fané

14 marzo 2010

Día y Noche


Magníficos días de semi-primavera. Días cálidos y azules, nieve para chuparse los dedos y reconexión con amistades que hacía tiempo no veía. En la foto, bajando en una nieve polvo de mil delicias está Ian Hatchett, toda una leyenda en las montañas de estas partes famoso por sus hazañas físicas en plan Obelix (la semejanza no es solo metafórica).  Un año atrás a Ian le implantaron una articulación de la cadera de titanio como resultado de una leche que se dió montando en bici. Después y porqué estuvo durante mucho tiempo compensando con la pierna buena, la rodilla acabó por ceder y también tuvieron que hacerle un arreglo de menisco. Pero ahora todo eso ha quedado atrás, i Ian por fin ha vuelto a las suyas. A sus 56 años el ex-surfero australiano vuelve a subir y bajar montañas en todo su esplendor y exuberancia. Es todo un honor volverle a tener en la lista de amigos a llamar para esquiar. 



Un par de noches atrás impartí mi primer cursillo de fotografía nocturna invernal. Yo estaba bastante nervioso, pero creo que fue todo un éxito a pesar de las congelaciones leves que el grupo sufrió durante las varias horas que pasamos a la intemperie (llegamos a -13ºC). Eso me ha dado ánimos a organizar mas cursillos (si jamás os interesa una estancia en Crested Butte con instrucción fotográfica no dudéis en contactar) y ya de cara a este verano voy a montar una serie de clases de fotografía de acción en conjunción con el Fat Tire Bike Week (el festival de MTB mas viejo del mundo). Si queréis visitar el link haced click aquí: Fat Tire Bike Week

La foto nocturna tiene por primer plano el río que atraviesa nuestro pueblo a unos pocos kilómetros aguas arriba, cerca de nuestras pistas de esquí de fondo y la montaña que se ve al fondo es Gothic (ver entrada anterior) visto desde su otra cara.

Hasta pronto!


Xavi Fané