Después de varios intentos fallidos, ayer logré salir de la cama a las 5 de la mañana y subir una de las cumbres circundantes para hacer una bajada en esquís. Por fin había helado y la nieve estaba bien dura para subir con crampones y piolet. Como me ocurre muchas veces, alcancé la cima bien temprano y como la cara suroeste no iba a ablandarse hasta bien entrada la mañana la bajé en unas condiciones de esas un tanto espeluznantes con los cantos de los esquís apenas penetrando la coraza de la nieve. Hacía años que no había hecho una esquiada de tanto desnivel (1000m) y en tan buenas condiciones de innivación (de cumbre a valle).
No tenía ganas de arrastrar mi cámara grande y las fotos están hechas con la de bolsillo. Convertidas a blanco y negro apenas si se nota la diferencia.
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