03 febrero 2010

Valle abajo









Valle abajo uno escapa de la paranoia de la nieve, del hedonismo deportivo, de los cotilleos cotidianos y uno se sume en la penetrante serenidad del Colorado rural. Una vez queda atrás la eterna hiper-actividad del pueblo, te puedes concentrar en lo que realmente importa. Las nieblas hacen su magia sobre los campos nevados, las delicadas luces invernales acarician el paisaje. Las vacas hacen su vida y los desnudos árboles lo contemplan todo desde su atalaya petrificada.

Xavi Fané

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